Son las 9:00 de la mañana de un lunes, y todavía me pregunto por qué me he apuntado a este curso. El título en el panfleto rezaba: “Curso para aprender a programar videojuegos”, pero no tengo ni idea de qué trata lo de programar. Al menos sé qué es un videojuego, y es algo que me encanta. Ojalá acabe creando uno.

Aparecen los profesores y lo primero que hacen es sacarnos a la calle. ¿Pero no vamos a usar un ordenador? Parece que no. Nos ponemos con una pelota y jugamos al pistolero. Bueno, la dinámica suena entretenida, y sin quererlo destapa una vorágine de acontecimientos que acaban el viernes a las 14:00 sin apenas parpadear.

Y en todo este tiempo, he aprendido qué es un algoritmo, incluso he escrito uno en un papel, uno de mi puño y letra. No me imaginé que programar trataba de entender qué es un píxel, aunque bien sabía que las cámaras los “usan”. Tampoco sabía que con unas naranjas y unas manzanas se podía entender el bloqueo de una red WiFi, ni que con un truco de magia se explicaba la transmisión de datos de un ordenador.

Sonrío al recordar que también he jugado al quién es quién para entender las condicionales, que he creado un juego de una calculadora que me pregunta operaciones aleatorias y… ¡que comprueba mis resultados! Ayer se lo puse a mi padre y vi por el rabillo del ojo como fallaba alguna que otra. Él se pensó que no me había dado cuenta pero, como el resultado lo guardo en una variable, luego lo miré J.

Caminando he llegado al cuarto de estar, he encendido el ordenador y, contra todo pronóstico, no es para chatear. Quiero mirar los videojuegos que yo mismo he desarrollado y que los he subido online. Por eso abro el Fruit Ninja y juego un poco con mi hermano. Después pienso una idea nueva sobre cómo mejorarlo, pero me la guardo. Si tengo un rato después, lo intento. Al final sí que se me ha quedado el gusanillo.

Mi hermano me pregunta si tengo algún juego más, y le enseño entusiasmado el frontón, el tirapenalties y el “mousnake”. Se queda atrapado por ellos y juega durante treinta minutos sin parar. Lamentablemente, es la hora de comer.

Y a la hora de comer, hay que estar con la familia, ya vale de tecnología, le comento.

 

 

Tabla 1: Evaluación de las actividades realizadas en el cursillo de Applycarte-Aula2 por los propios alumnos:

 

ACTIVIDAD VERDE AMARILLO ROJO
Algoritmo 6 5 0
Píxel 10 1 0
Bloqueo de Redes 8 2 1
Errores de transmisión 6 5 0
Reda y Neto 4 7 0
Calculadora Humana 11 0 0
Fruit Ninja 11 0 0
Para Penalties 9 2 0
Día Nublado 2 8 1
Bingo 10 1 0
Karaoke 9 2 0
Juegos Calle 11 0 0
Tarta de Cumpleaños 7 4 0

 

Ilustración 1: Calculadora humana, JCáceres:

Entrada 2 calculadora

 

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